miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cirugía nasal

Cesárea

Cuidados preoperatorios

Cuidados urgentes



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AmigdalectomÍa

  En la historia de la amigdalectomía se cumple una vez más un fenómeno que se ha comprobado varias veces en la historia de la medicina. Así vemos que el saber médico de la antigua Roma tiene su relevo en el imperio Bizantino, no sólo en la técnica de la amigdalectomía sino que existe un avance en sopesar las complicaciones de esta intervención. Un médico llamado Aetius de Amida, educado en la famosa escuela de Alejandría, se muestra cauteloso con esta intervención haciendo hincapié en los problemas hemorrágicos que no fueron debidamente valorados hasta este momento. Además Aetius preconiza la amigdalorreducción o ablación parcial del órgano más hipertrofiado y trabaja sobre la idea de la amigdalectomía para la prevención del absceso periamigadalino. Posteriormente en el año 625 d.C., Paul de Aegina4, prestigioso cirujano griego de su época, describe con detalle la amigdalectomía demostrando grandes conocimientos anatómicos y fisiopatológicos, desaconsejando la intervención cuando las amígdalas están inflamadas, contraindicación que sigue vigente en la actualidad. En el año 1120 aparece en Azara (Córdoba) la obra Al-Tesrif o exposición de las materias de Abul Kasim Ben Abbas Az- Zahrani quien profundiza en el conocimiento de la anatomía faríngea, mostrándose temeroso por las complicaciones que de la amigdalectomía pueden producirse. De esta manera, la amigdalectomía queda relegada en el casi total olvido durante la Edad Media europea, para resurgir con ímpetu con la llegada de la cirugía moderna, donde se aúnan tres elementos que impulsan la amigdalectomía y la cirugía en general, que son: aparición de sistemas de iluminación, aparición de instrumentos de corte, estrangulación y hemostasia y posteriormente la aparición de la anestesia. Ambrosio Pare en 1509 recomienda la traqueotomía en niños con grandes hipertrofias de amígdalas previas a su ablación quirúrgica, lo cual demuestra la preocupación por la broncopatía y apnea del sueño severa en la infancia desde esta época. Comienza una incipiente carrera por los sistemas de estrangulación amigdalina y precarios sistemas de disección siempre con el objetivo de controlar la hemostasia.

Enfermería médico-quirúrgica, 2 vols.




Enfermería medico quirúrgica, 2 vols.
Por: Lewis, S.M.
6ª ed.© 2004 R 2011
2.078 págs.
Tapa dura 21,5x27,5 cm
ISBN 9788481747232
Editado por: ELSEVIER

La nueva edición de esta magnífica obra de enfermería medicoquirúrgica, por primera vez traducida al español, engloba contenidos científicos muy sólidos en un texto de fácil lectura, conciso y fiable. Se trata de algo más que un simple libro de texto. En realidad, es una fuente completa de información que contiene los conocimientos esenciales que necesitan los estudiantes de enfermería para prepararse para las clases, las actividades que se desarrollan en el aula, los exámenes, las asignaciones clínicas y el cuidado completo de los pacientes. Esta obra tiene todos los ingredientes para ser la favorita de profesores y alumnos, ya que además de estar escrita en un estilo de fácil lectura, con más de 1.600 ilustraciones, ofrece toda la información relevante y significativa para los estudiantes de enfermería, incluyendo aspectos tan distintos y novedosos como guías de educación sanitaria para el paciente y la familia, cuidados domiciliarios, gerontología, consideraciones étnicas y culturales, consideraciones nutricionales, práctica basada en la evidencia, investigación enfermera, pensamiento crítico, intervenciones de enfermería, terapias complementarias y alternativas, tablas de intervención urgente, tablas de anomalías de las valoraciones comunes, tablas de historias clínicas de salud y recuadros de dilemas éticos. Los contenidos de las intervenciones de enfermería se presentan en un formato consistente y completo, teniendo en cuenta tres niveles de cuidados: Promoción de la salud, Intervenciones de urgencias y Cuidados a domicilio y ambulatorios. Además, se recogen más de 60 planes de cuidados enfermeros en los apartados de intervención, en los que se incorporan los diagnósticos actuales de la NANDA con sus características definitorias, los resultados esperados (NOC), con escalas para medirlos, las intervenciones enfermeras específicas para ese diagnóstico (NIC) y la interrelación entre ellos. Destaca la pedagogía de la obra, que incluye objetivos de aprendizaje y palabras clave al comienzo de cada capítulo, autoevaluación, casos prácticos e información sobre recursos, entidades, asociaciones y páginas de Internet, en los que se proporciona educación al paciente e información sobre enfermedades y trastornos.

Anestecia, asepsia, antiasepsia y hemostasia





ANESTESIA, ASEPSIA, ANTISEPSIA Y HEMOSTASIA (segunda mitad del siglo XIX):  Con lo anterior y el apoyo científico aportado por la Anatomía Patológica se intenta incluso "exteriorizar" la clásica patología "interna". Sin embargo el acceso a las cavidades seguía siendo técnicamente dificultoso, estaban los tres grandes problemas ( dolor, infección y hemorragia) y además la escalofriante cifra de mortalidad del 70%.

La revolución llegará con tres novedades:


1.ANESTESIA: se intentó con óxido nitroso, éter, cloroformo. Curiosamente hubo cirujanos que afirmaban que la anestesia daría al traste con el temperamento quirúrgico por tener delante a un hombre inerte e inconsciente.

2.ANTISEPSIA: se utilizó el lavado preoperatorio con solución de hipoclorito, ácido fénico en el tratamiento de fracturas abiertas. Se desarrolla la asepsia por calor húmedo, aparecen los guantes de caucho.

3.HEMOSTASIA: uso de cauterización, ligaduras vasculares, transfusiones.

Desde el punto de vista histórico estas novedades: - El trabajo de Semmelweiss en 1861 acerca de la "etiología, concepto y profilaxis de la fiebre puerperal" marca el inicio del principio antiséptico, que posteriormente amplían J. Lister con las pulverizaciones de a. fénico y E. von Bergmann con la introducción de la esterilización por vapor. Al desarrollo de la Cirugía aséptica contribuye Mickuliz con el uso sistemático de gorro y mascarilla, así como de guantes de algodón, posteriormente sustituidos por los de goma por Halstedt.

- Hasta la segunda mitad del siglo XIX no se llegará a controlar eficazmente la hemorragia quirúrgica, el generalizarse el uso de pinzas hemostáticas, que no son sino una evolución de las pinzas de A. Paré para extraer proyectiles. El conocimiento científico del proceso de coagulación y de fibrinolisis ayudará posteriormente a cohibir la hemorragia de vasos de pequeño calibre. Junto a aquello, el descubrimiento de los grupos sanguíneos dará fundamento al acto terapéutico de la transfusión sanguínea. Pero aún no hay una anestesia eficaz y se opera en circunstancias difíciles para el médico y para el paciente.